miércoles, 17 de junio de 2009

El Segundo Angel

(…) Otro, con una gran espada, en un caballo rojo, va a desencadenar la destrucción (…)


Abrió los ojos al despertar, de manera brusca. Su mente estaba agitada por sueños confusos. Miró la hora en el reloj del velador, 06:03. La oscuridad aún era espesa. No se sentía normal. Encendió la luz y se sentó en la cama. Algo la ahogaba y lo único que sentía era rabia. RABIA. Se levantó de forma violenta cuando se dio cuenta. Se miró en el espejo de cuerpo entero que tenía en la pared frente a la puerta de su habitación. Esa figura que toda la vida le había producido orgullo; esas tetas firmes, ese pelo rojo, ese abdomen duro, esa piel tersa, la enfureció. La ENFURECIÓ. En ese instante su madre abrió la puerta: “¡Buenos días hija!”. Sin saber por qué, y en un insólito acceso de ira, le arrojó a su querida vieja lo primero que encontró a mano. Un busto de Beethoven del tamaño de un pomelo. Siempre había tenido pésima puntería, pero aquel día el objeto dio de lleno en el rostro de su madre. Y no sólo eso, sino que además hizo impacto con una fuerza sobrehumana, dejando una marca roja y viscosa en la pared. “¡Por la mierda, maté a mi vieja!” Eso la enfureció más aún.

Salió de la habitación sin vestirse. Pateó al gato que se le cruzó por delante, el que rompió los cristales de la ventana al pasar a través de ésta y caer, mitad adentro, mitad afuera. Caminó a la cocina y puso a hervir agua. Se apoyó en la pared. Le pareció que la tetera se demoraba demasiado en hacer su trabajo. Se arregló su largo pelo, camino hacia ella, la tomó y la arrojó contra el refrigerador en un movimiento rápido y ágil. Nuevamente, la puntería y la fuerza fueron aterradoras. Al contacto con el agua, el motor del refrigerador soltó algunas chispas y luego un poco de humo. En ese minuto ella cedió a su interior. Tomó todo lo metálico que encontró y lo metió dentro del microondas. Luego, regó frente a éste toda la parafina que encontró, colocando los tres balones de gas licuado que había en la terraza del edificio sobre el charco. Guardó un poco del combustible y lo embotelló, poniendo un trapo en la punta de la botella. Marcó en el microondas 6 minutos y 3 segundos, y salió del apartamento, desnuda y hermosa. La señora del 603, que para su desgracia también madrugaba, la miro atónita cuando pasó por su lado en el pasillo, desnuda y con una Molotov encendida en la mano. Lo único que obtuvo la pobre vieja fue que su cara terminara, literalmente, enterrada contra la pared. Caminó hasta el final del pasillo. Abrió una puerta y tiró la botella por el ducto de basura. Tomó calmadamente el ascensor, bajó, y salió del edificio.

Caminó por la calle, hacia la avenida principal. Quienes la veían quedaban atónitos por su belleza y muertos por su ira. Cuando un par de cuadras después escuchó la explosión, sonrió por primera vez en el día. Un caballo del color de su pelo le esperaba al final de la calle. La miró y bajó sumisamente la cabeza. Ella le acarició el lomo, le montó hábilmente y fue en busca de sus hermanas, sembrando el Caos a su paso.


8 comentarios:

tic-tac dijo...

Concuerdo con lo de la rabia, cuando te ciega y se transforma en casi un superpoderdestructivo. Me gusto dentro de la escritura, aunque no es tu mejor cuento Mr. S. Lo del caballo no me gusto....esperaba un final mejor.

tic-tac

Matias Bulnes dijo...

Me parece un relato estéticamente atractivo y bien escrito pero no entiendo a cabalidad la premisa global o intención. Entiendo q la protagonista está encolerizada por su cuerpo--como Mr. tic-tac bien observa. Pero siento q mi entendimiento se detiene ahí, q no hay elementos en el relato para entender la psicología del personaje en más profundidad. Quizá estoy haciéndo un lectura incorrecta y el touché está en alguna otra característica. Agradezco cualquier iluminación al respecto.

En todo caso, me entretuvo leerlo. Me recordó a la película "Un Día de Furia" con Micheal Douglas. Aunq en este sentido tb me extraño la tranquilidad de la mujer desnuda. La furia es un estado de descontrol emocional, es un estado de confusión y, en cierto sentido, dolor. Me quedé pensando en si es rabia o furia lo q siente la protagonista.

noib dijo...

debe ser uno de los cuentos más violentos jamás publicado aquí en los PCs. Me gusta la violencia q tiene; me gusta q esa violencia sea femenina y q esté acompañada de una estética armónica (física) de la protagonista; me gusta q sonría al final d la masacre.
noto eso si, q en algunas partes el escrito funciona, pero en otras siento como unos leves baches, q me generan cortes en el ritmo d lectura.


saludos PCs

pez dijo...

Bien señor Sirkonio. La ira como leitmotiv no sólo me gusta sino que además que me es muy cercana, ya que soy de temperamento sanguíneo. Por nerd y ñoño adivino quien es ella y el guiño me gusta porque soy muy amigo de los guiños (segundo angel liberado al abrirse el segundo sello, cap 6. ver. 3 apocalipsis). La encarnación de eso en ella me parece estupendo. Pero, tengo un pero. Ira y violencia desmedida son cosas distintas. Creo que no te decides bien cual es y ahí es donde siento que falla. A la ira de ella, siento yo que le falta viceralidad. Porque por otro lado su violencia es producto de una actitud impavida, que a ratos coquetea con el mono animado o con películas de acción (ella desnuda caminando con la explosión de fondo). A diferencia de tic tac me gusta más el final que el principio. Como que se entrega a la violencia sin sentido, incluso carente de rabia. Wena idea. Como narración yo le sacaría cabeza y le pondria más tripas. Me gustó, wena Dr. se le trasluce el lado más rockero.

Sirkonio dijo...

Estimados. No me queda muy claro si debo o no hacer un mea culpa. Me explico. De los comentarios recojo que algo que yo pensé podría resultar más evidente, quedo más como un guiño. O a lo mejor lo notaron pero no le dieron importancia. Como bien observa el Profe Pez (y concuerdo con lo de nerd y ñoño, en este caso), la idea nace del apocalipsis. Siempre he tenido la sensación (o tal vez es el deseo?) de que si algo así ocurriese, los jinetes serian minas, y bien minas. Y en ese pensar, surge este cuento. Tiré el anzuelo en el título, y con el jugueteo del 603, capitulo 6, versículo 03. Concuerdo, eso si, con que puede ser mejor hilado en algunas partes. Entonces no se si debí ser más explícito o no...ergo no se si vale el mea culpa.
Pero lo que ven, es el segundo Jinete del Apocalipsis...he ahí el caballo.
Lo de la ira y la violencia, es parte de mi propia interpretación que vayan tan de la mano, pero fíjate que igual al final, con su sonrisa, la ira se desvanece....solo queda el caos, la violencia, la destrucción. Así creo yo que es ese jinete. Algún día les contare lo que opino de los otros 3. Lo bueno es que los entretuvo.

Saludos PCs.

tic-tac dijo...

Debo decir Sr. S que ahora que lo vuelvo a leer (despues de leer los comentarios)y haber aumentado mis niveles de cannabis.......
Clap!!!Clap!!Clap!!!!Clap!!!......

tic-tac

pez dijo...

Sólo porque el purismo en la referencia es una compulsión, just for ther record. Los 7 ángeles del apocalipsis no son lo mismo que los 4 jinetes. Entiendo que aquí hiciste una amalgama de el segundo angel con el jinete de la guerra. Pero en fin. Valga la mención.
salutes.

Sirkonio dijo...

Estimado purista. Cierta es la diferencia entre los 7 ángeles y los 4 jinetes. Tal vez la confusión va por lo del título. Pero en realidad no es que esté, en conciencia, amalgamando el segundo ángel con el jinete de la guerra. La ruptura de los cuatro primeros sellos, conlleva cada 1 un jinete. Yo me tomo la libertad de llamarlos "ángeles" más que nada por fines estéticos. Además que, en estricto rigor, su naturaleza (la de los jinetes en sí) es poco clara en el libro del apocalipsis.